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Full text of "Semillitas"

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GASTAR SIN CONTAR... 



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...CONTAR SIN GASTAR 



Gastar sin contar es lo que hizo el hijo prodigo. Leemos de el 
en la parabola relatada en Lucas 15:11-32. Nunca habia 
comprendido el amor que su padre le manifestaba. Gasto todo 
lo que el le habia dado como prueba de su amor, y cayo en la 
mas grande miseria. ;Que desperdicio! 



Contar sin gastar es la actitud de 
un avaro que siempre procura acu- 
mular mas y mas dinero. Un dfa 
tendra que dejarlo todo y... £de quien 
sera toda su riqueza? Lee el pasaje de 
Lucas 12:15-21. Contar sin gastar, 
tambien es no querer dar a los demas. 
Ser rico para con Dios consiste en 
tener el corazon Ueno del Senor, no en 
tener los bolsillos Uenos... 



"Vivamos en este siglo sobria, justa y 
piadosamente, aguardando la esperanza 
bienaventurada y la manifestation 
gloriosa de nuestro gran Diosy Salvador 
Jesucristo, quien se dio a si mismo por 
nosotros para redimirnos de toda iniqui- 
dady purificar para si un pueblo propio, 
celoso de buenas obras " (Tito 2:12-14). 




"Semillitas" 

Cap. Cairo 546 - (1842) Monte Grande 
Buenos Aires. Argentina 




Ano 3. N° 4 Julio - Agosto 2002 

^ "Ensenanos de tal modo 
} a contar nuestros dias, 
T ^ que traigamos al 

5 corazon sabiduria" 

g (Salmo 90:1 2) 



chado 
Mabel 



Un creyente llamado Felipe 
realizaba un viaje de negocios. 
Cuando llego al hotel donde se 
hospedo, empezo a conversar con 
la senora que se ocupaba en ordenar 
las habitaciones. La senora, que se 
llamaba Mabel, era una extranjera 
que muy pocas veces habia escu- 
hablar de Dios. Antes de irse del lugar, Felipe le obsequio a 
un Nuevo Testamento, y se entablo el siguiente dialogo : 




Mabel: — Gracias, senor Felipe. ^Podria ensenarme una pequena 
oracion? 

Felipe: — Por supuesto; y usted la repetira cada dia, hasta que yo 
regrese dentro de una semana. 

Mabel: — Por favor, que sea corta, senor, pues no tengo buena 
memoria. 

Felipe: — Es muy corta; contiene simplemente cinco palabras; 
una por cada dedo de la mano, para que usted no pueda olvidarla. 
Repitala conmigo: 

«Senor, haz que me conozca». 

1 2 3 4 5. 




Una semana mas tarde, Felipe regreso al mismo hotel y volvio a 
conversar con Mabel. 



Felipe: — He regresado. ^Recuerda aun la oracion que le ensene? 
Mabel: — La he recitado cada dia y cada dia me va peor, pues cada 
dia me acuerdo un poco mas de todo el mal que he hecho, y mi 
corazon siente un granpesar. [No se que debo hacer! 
Felipe: — Yo se lo que debe hacer. No recite mas esa oracion. Le 
ensenare otra. 

Mabel: — Solo l^pido qu^ sea corta, por fjavor, pues no tengo 
buena memoria. \ 
Felipe: — Sera muy corta; de nuevo tendra cinco palabras; una por 
cada dedb dela mano. Repitala conmigo: 

«Senor, naz que ie cono^ca». I 

Mabel: — Y ^durante cuanto tiempo tendre que repetirla, senor? 
Felipe: — Usied puede expresarla cada dia, durante el resto de su 
vida. 

Un tiempo despues, Felipe volvio a e^^egion y volvio a encontrar 
a Mabel. Pero hallo que la muj^r se habia convertido en una 
creyente radiante de gozo y p^iz/Ella daba este testimonio: 

Mabel: — Yo repito esta oracion, cada dia, desde que usted me la 
enseno. El Senor Jesus se manifesto en mi vida y estoy conocien- 
dolo cada vez mas. Continuare repitiendo esta oracion hasta el dia 
en que vere cara a cara al Senor, cuando venga a buscar a todos los 
redimidos por su sangre. 




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